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2 de septiembre de 2012

MUFFINS DE MORA Y CHOCOLATE

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Tiempo de Moras

 
El final del verano, entre agosto y septiembre, nos regala cada año la posibilidad de recoger en el campo moras e higos si somos habilidosos. De los últimos no soy muy fan, he de confersarlo, pero las moras, como todos los frutos rojos me vuelven loca y si  son de temporada como estamos en estos días, mejor que mejor.

Para echar una tardecita de lo más campestre, salir a buscar moras con vuestros niños, amigos o parejas siguiendo algunos consejos. Coged siempre las moras que estén de un color intenso oscuro, las rojas o rosadas aún no están maduras, están muy acídas, y no madurarán una vez arrancadas. Usad una bolsa de papel o plastico, las cestas las dañan por dentro con las aristas y las de tela, bueno, si la vais a tirar luego usadla, porque acabará toda teñida de lila. Por supuesto no coged frutos que os encontreis en el suelo ni que estén mordisqueados por animalillos, consejo de la Yaya.

 Y si agradable es echar la tarde en el campo, para los cocinillas llega otro momento delicioso, plantarnos en la cocina con lo recolectado a ver como las cocinamos. Para lavar las moras hay que hacerlo con cuidado, sin presión fuerte de agua. Una vez en la nevera duran como una semana para comerlas frescas pero, podemos congelarlas o hacer mermeladas si habeis cogido ingentes cantidades :) . En nuestra sección mermeladas y conservas podeis encontrar los pasos a seguir para hacer mermeladas.

Hoy lo que vamos a hacer con ellas son unos maravillosos muffins con chocolate y moras, para chuperretearse los dedos. Os pongo los ingredientes para 18 unidades:



  •  115 gr. de your griego
  • 100 gr de queso blanco philadelphia
  •  2 cucharadas de vainilla
  • 30 gr de azúcar glass
  • 1 huevo
  • 100 gr de azúcar
  • 100 gr. de mantequilla a temperatura ambiente
  • 100 ml de aceite de oliva
  • 250 gr de harina
  • 3 cucharaditas de levadura en polvo
  • 2 cucharadas de cacao en polvo
  • 150 gr de moras

Ponemos el horno a precalentar a 180º. Mezclamos en un recipiente hondo usando la batidora de varillas el yogur con el queso blanco y la vainilla. De esa mezcla sacamos 80-90 gramos para decorar, que dejamos en un bol a parte, le añadimos los 30 gr de azúcar glass, mezclamos bien y lo metemos en la nevera.

Volvemos al recpiente hondo. A la crema blanca que habíamos dejado, que debe ser unos 130 gr, añadimos el huevo y el azúcar grano, batimos hasta que quede bien mezclado. Entonces le añadimos el aceite y la mantequilla. Si no la tenemos a temperatura ambiente fundirla suavemente en el microhondas para que no lleve trozos gordos, de lo contrario os costará mucho desmenuzarlos con las varillas. Batimos bien todo hasta que nos quede una crema suave y lisa.

En un plato hondo mezclamos los ingredientes secos, la harina, la levadura y el cacao. Con una espatula y como siempre insisto con movimientos envolventes lo vamos añadiendo a la mezcla, hasta que quede todo ligado.

Ahora llegan las protagonistas, las moras. Apartamos 18 moras para coronar los muffins, cogiendo las más grandes y vistosas. Las demás las desmenuzamos ligeramente con las manos, sobre la masa y mezclamos un poquito nada más, para que encontremos trozos.



Vertemos la mezcla en sus moldecitos y horneamos, 12 minutos cada hornada.





Cuando estén tibias ya podemos adornarlas con una cucharadita de la crema blanca de la nevera, y una mora cada una.





¡Y a disfrutar de vuestra merienda campestre!


30 de junio de 2012

MANTEQUILLA CASERA

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Y ya que hemos hecho un pan, ¿qué os parece preparar la mantequilla en casa? Esta es una de esas recetas aparentemente tontas, que venía en el libro de la thermomix y que yo al menos no le di ninguna importancia hasta que un día me dio por ahí. Probé, y desde entonces se ha convertido en un imprescindible en mi casa.





Necesitamos un bote de nata de al menos 33% de materia grasa. Para obtener el equivalente a una tarrina pequeña de mantequilla necesitaremos 500 ml de nata, porque se pierde mucho líquido en el proceso, así que emplead como mínimo esa cantidad.

Para vaciar la nata le haremos un corte de manera que podamos rebañar toda la parte grasa que queda adherida al brick.
 


Vertemos todo el contenido en la thermomix y ponemos a velocidad 3 ½. Primero se montará, entonces tendremos que abrir y bajar todo el contenido con la espátula. 





Volvemos ponerlo a batir a la misma velocidad hasta que oigamos que cambia el sonido. Cuando esto ocurra, observaremos que la grasa se ha desprendido del suero, formándose la mantequilla.

 

Para quitar el suero hay que enjuagar la mantequilla, podemos tirar el suelo, añadirle un poco de agua y batir, repitiendo esta operación varias veces hasta que al agua quede clara.

Entonces volcamos los trozos de mantequilla sobre un papel de cocina para que escurra toda el agua, presionando suavemente.


 Una vez escurrida le añadimos sal al gusto, os recomiendo probarla porque es difícil sacarle el punto ideal a ojo.


 Mezclamos antes de guardar en la nevera y ¡listo! Esta mantequilla con un pan recién tostado es uno de los mejores placeres que os podéis pegar en un fin de semana ¡probadla y triunfareis!

6 de septiembre de 2011

MERMELADA DE PIMIENTOS ROJOS

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Otra de las cositas que estuve haciendo en el campo estos días, es una mermelada de pimientos rojos para aprovechar que teníamos una caja entera de estos, que son demasiados para cocinar.

Teníamos casi un kilo de pimientos así que, después de hacerlo todo y ver lo que salió, calculo que150 gr. nos dará para un bote de mermelada normal.

Así que pensad cuantos queréis hacer, lo que está claro es que necesitamos:

-        Pimientos rojos
-        Azúcar
-        1 limón

Limpiamos los pimientos que vayamos a usar y les quitamos el rabito verde y las pepitas. Estas podríamos usarlas como espesante de la mermelada y retirarlas luego, pero es más sencillo espesar con el limón.

Pesamos entonces los pimientos ya limpios y nos hacemos con el mismo peso en azúcar. Como ya he comentado en otras recetas, al no ser dulce este ingrediente, usaremos el mismo peso de azúcar que el de verdura, cuando usamos frutas dulces, la proporción es 1 fruta por ¾ azúcar.

También he comentado en otras ocasiones que siempre que hagamos alguna mermelada, tenemos que añadirle pectina, que es el elemento químico que hace que ligue, por así decirlo. La pectina se puede comprar pero en la naturaleza la encontramos en las pepitas de la fruta, y sobre todo en los limones, así utilizaremos medio limón por cada 300 gr. de fruta o verdura, aproximadamente.

Pelamos el limón y troceamos este y los pimientos muy pequeñitos, a mano o con un robot. Las pepitas del limón deben machacarse e incluirse a esta mezcla.

Hay que tener en cuenta que la piel del pimiento es bastante dura, así que más vale trocearlo ahora lo más pequeño posible para que se cocine mejor

Ponemos la mezcla en un recipiente ancho, para que se reparta bien el calor, llevamos a ebullición y luego bajamos el fuego al mínimo. La cocción debe ser especialmente lenta para esta mermelada, así que podemos dejarlo unas 2 o 3 horas, muy flojito.

De vez en cuando removemos el contenido pero usando siempre un accesorio de madera, o se nos cristalizaría el azúcar.

Tenemos que esperar hasta que los ingredientes se deshagan por la cocción, no os recomiendo pasar la mermelada por la batidora una vez hecha porque el azúcar se carameliza y queda totalmente elástica e imposible de untar. ¡¡¡¡Así que paciencia amigos!!!! Y dejarlo al fuego hasta que veáis esa deliciosa textura, os aseguro que acaba apareciendo.

Una manera de saber si la mermelada tiene la textura que deseamos, es meter una cucharita con una pequeña muestra en el frigo. En unos minutos veremos como quedaría todo una vez enfriado y podemos valorar si la queremos así o dejamos unos minutos más.

¡Y mirad que maravilla de color nos queda!



La metemos en botes de cristal, aún caliente, donde nos durará semanas dentro del frigorífico. Pero si queréis ponerla en conserva, consultad en este blog las recetas “mermelada de cebolla y setas” o “compota de manzana” donde vienen explicados todos los consejos para la esterilización y conserva.

20 de junio de 2011

COMPOTA DE MANZANA

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Buenoo, pues aquí estamos de vuelta. He estado muchos días despistada del blog, porque he tenido que entregar un proyecto para la universidad que ha ocupado tooooooooodo mi tiempo libre. Pero aquí estamos J con unas ganas enormes de meterme en la cocina y hacer cositas de cara en verano.

He empezado, por aprovechar unas manzanas que tenía en casa, que habían salido muy buenas para hacer compota. Los ingredientes:

-        1 kg de manzanas
-        1 limón
-        250 gr. de azúcar
-        500 ml de agua
-        canela



Pelamos las manzanas, les quitamos el corazón y las pepitas, las troceamos y rociamos con limón, para que no se oxiden.

Preparamos un almíbar con el agua y al azúcar. Lo ponemos todo junto en una olla, y cuando empiece a hervir le vamos echando el ojo, porque puede endurecerse rápidamente. El almíbar tiene que quedar en un punto de hebra fina, es decir, que ni siquiera adquiera color y espese tan solo un poquito.

Ponemos en una olla todas las manzanas junto al almíbar. Podemos añadirle ahora la canela y unas cortezas de limón si nos apetece.

Removemos todo bien, ponemos a calentar  y llevamos a ebullición, entonces bajamos el fuego y dejamos cocer unos 20 minutos, mientras que removemos de vez en cuando. Debemos remover el contenido mientras se cocina pero usando siempre un accesorio de madera, o se nos cristalizaría el azúcar.

Si pasados 20 minutos vemos que está demasiado liquida y la queremos más espesa dejamos cocinar unos minutos más. El tiempo ronda entre los 20-30 minutos, dependiendo de la madurez de los ingredientes y de lo espesa que la queramos.



La esterilización la explique en la mermelada de cebolla, pero la repito para no tener que buscar la receta :)

Mientras que la compota se hace, vamos a hervir en una olla a parte todos los botes y las tapas que queramos usar, para esterilizarlos. Podemos reciclar botes que tengamos en casa de cosas compradas, siempre y cuando nos aseguremos que cierran perfectamente y que no tengan manchas de oxido.

Cuando hiervan, unos 15 minutos los retiramos del fuego usando unas pinzas por ejemplo, así no los tocamos con las manos y nos garantizamos que no haya germenes. Les escurrimos el agua y ya están listos. Cambiamos el agua que hemos usado por una limpia y la ponemos de nuevo a hervir, para el paso final.

Una vez en su punto, vertemos el contenido aún caliente en los botes, sin miedo, porque como estos han hervido están calientes también y no hay riesgo de rotura. Los cerramos al momento. Podemos dejarla así ya y nos duraría unas semanas en la nevera, pero si hacemos bastante cantidad lo ideal es hacerle el vacío al baño María.

Metemos todos lo botes bien cerrados en la olla que teníamos con agua limpia hirviendo, poniendo un trapo en el fondo para que el vidrio no se caliente con el metal, y otro arriba, de manera que queden acolchados por ambos lados y completamente cubiertos por el agua.

Dejamos hervir un mínimo de 15 minutos y pasado este tiempo los sacamos con las pinzas, colocándolos sobre alguna superficie no muy fría, para evitar la ruptura por puente térmico.

Nunca los dejaremos enfriar dentro del agua porque los gérmenes se multiplican entre los 40º-70º, así que cuanto antes se enfríen, mejor.

Ya podemos etiquetarlos y guardarlos en la despensa para el año entero.



14 de mayo de 2011

MERMELADA CASERA DE CEBOLLA Y SETAS

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El verano pasado, estuve en un pueblo en Zaragoza donde probé un montón de mermeladas curiositas, mezclas de sabores especiales, como pera y nueces, manzana y piñones, fresa y menta y esta que pongo aquí hoy, entre muchas otras.

He probado a hacerla varias veces y ya descubrí como hacer que no quede fuerte, y es usando cebollitas pequeñas, tipo chalotas, que son mas dulces de sabor.

Aunque en otras mermeladas se usa la proporción 100 fruta = 75 azúcar, esta receta lleva el mismo peso de azúcar que el del ingrediente principal, es decir:

-        250 gr. de chalotas
-        50 gr. de setas
-        300 gr. de azúcar
-        el zumo de medio limón pequeño



Para hacer una mermelada, usar siempre frutas o verduras en excelente estado, cortándolas en pequeños trozos, y retirándole las pepitas. Rociamos las cebollas con el zumo de limón y mezclamos con el azúcar. Las setas las dejaremos para el final.

Siempre que hagamos alguna mermelada, tenemos que añadirle pectina, que es el elemento químico que hace que ligue, por así decirlo. La pectina se puede comprar pero en la naturaleza la encontramos en las pepitas de la fruta, y sobre todo en los limones, así que como la cebolla no tiene pepitas, usaremos las del limón que hemos cortado, machacándolas un poco antes de añadirlas a la cocción.

Podemos hacerla en la thermomix o en una olla, pero casi prefiero en la olla ya que las mermeladas deben su textura a que la fruta se va deshaciendo debido la cocción lenta, y hasta que no se deshaga de manera natural, no está en su punto todavía. Al usar la thermomix, que tritura todo, perdemos esa capacidad de comprobarle el punto.

La cocción, como ya he dicho, debe ser lenta, usando un recipiente ancho para que se reparta bien el calor. Ponemos la mezcla en la olla, llevamos a ebullición y luego bajamos el fuego. Debemos remover el contenido mientras se cocina pero usando siempre un accesorio de madera, o se nos cristalizaría el azúcar.

El tiempo ronda entre los 20-30 minutos, dependiendo de la madurez de los ingredientes y de lo espesa que la queramos.

Mientras que la mermelada se cocina, vamos a hervir en una olla a parte todos los botes y las tapas que queramos usar, para esterilizarlos. Podemos reciclar botes que tengamos en casa de cosas compradas, siempre y cuando nos aseguremos que cierran perfectamente y que no tengan manchas de oxido. Cuando hiervan, unos 15 minutos los retiramos del fuego usando unas pinzas por ejemplo, así no los tocamos con las manos y nos garantizamos que no haya germen alguno pululando por ahí. Les escurrimos el agua y ya están listos para la mermelada. Cambiamos el agua que hemos usado por una limpia y la ponemos de nuevo a hervir, para el paso final.



A los 20 minutos de tener la mermelada al fuego, añadiremos las setas en pequeños trocitos, así se nos cocinarán pero no se triturarán y podremos notar su textura en el resultado final. Lo dejamos cocinar unos 10 minutos más.

Una manera de saber si la mermelada tiene la textura que deseamos, es meter una cucharita con una pequeña muestra en el frigo. En unos minutos veremos como quedaría todo una vez enfriado y podemos valorar si la queremos así o dejamos unos minutos más.

Una vez en su punto, vertemos el contenido aún caliente en los botes, sin miedo, porque como estos han hervido están calientes también y no hay riesgo de rotura. Los cerramos al momento. Podemos dejarla así ya y nos duraría unas semanas en la nevera, pero si hacemos bastante cantidad lo ideal es hacerle el vacío al baño María.

Metemos todos lo botes bien cerrados en la olla que teníamos con agua limpia hirviendo, poniendo un trapo en el fondo para que el vidrio no se caliente con el metal, y otro arriba, de manera que queden acolchados por ambos lados y completamente cubiertos por el agua.
Dejamos hervir un mínimo de 15 minutos y pasado este tiempo los sacamos con las pinzas, colocándolos sobre alguna superficie no muy fría, para evitar la ruptura por puente térmico.

Nunca los dejaremos enfriar dentro del agua porque los gérmenes hacen su fiesta entre los 40º-70º, así que cuanto antes se enfríen, mejor.

Ya podemos etiquetarlos y guardarlos en la despensa para el año entero.

Esta mermelada es ideal para tomar con paté (altamente recomendable), o por ejemplo, para añadir a un sofrito de ajitos y cebolla, dándole un toque muy especial a cualquier plato de carne o verduras.



24 de enero de 2011

TOMATE FRITO EN CONSERVA CASERA

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Este año los reyes, que son súper inteligentes, me han traído dos libros relacionado con la cocina muy especiales. Este en concreto ha sido por seguir la línea del que me trajeron el año pasado, “El huerto en macetas” de Bob Purnel, con el que empecé mi aventura de plantar verduras en los alfeizares de las ventanas, y de donde conseguí sacar patatas, ajos, tomate cherry y lechugas, con mucha dedicación eso sí.



Bueno, pues como segunda parte me ha venido este regalo “Del Huerto a la despensa” de Maria Bueno. Y esta es la mezcla de una receta de tomate frito, con sus consejos para la conservación y esterilización.

Para hacer el tomate necesitaremos:

3 o 4 cucharadas de aceite
2 dientes de ajo
100 gr. de cebolla
1 pimiento verde de freír
100 gr. de zanahoria
1 Kg. tomate bien maduro pelado
azúcar
sal
orégano o albahaca (opcional)

Calentamos primero el aceite donde sofreímos los ajos con la cebolla, la zanahoria y el pimiento. Cuando estén tiernos añadimos el tomate y trituramos hasta como queramos dejarlo de picado. Saber simplemente que podemos triturarlo todo al final, pero entonces el aceite emulsionará y se volverá naranja. Añadimos la sal y dejamos cocinar unos 20 minutos.

Mientras tanto en otra olla ponemos a hervir 15 minutos los botes y las tapas que vamos a utilizar. Esta medida es para eliminar cualquier bacteria que pudiera haber en los botes, aunque los guardásemos limpios. El fregaplatos es también un buen esterilizante porque alcanza unas temperaturas que eliminan infinidad de bacterias, si están recién sacados del fregaplatos no es necesario hervirlos antes.

Comprobamos el tomate, si queda demasiado liquido, lo dejamos más tiempo para que hierva y se evapore, hasta la textura deseada. La zanahoria se usa para evitar la acidez, así que si sigue estando algo ácido, le añadiremos un poco de azúcar para eliminarla. Es el momento también de añadir orégano o albahaca si nos apetece.



Llenamos los botes aún calientes con nuestra salsa también en caliente, sin llenar hasta arriba  dejando como un dedo hasta la tapa para que no estalle y los cerramos. Ponemos un olla con agua a hervir donde colocamos un trapo en el fondo, los botes con la tapa hacia arriba y totalmente cubiertos de agua, y otro paño sobre los botes, empapado, dentro del agua, que hará de tapa y evitará roturas. Hay que observar que las tapas estén en buen estado y que no entre nada de agua en los botes. Para la esterilización del tomate tienen que hervir 20 minutos una vez alcanzado pasado el punto de ebullición. Si lo hacemos en la olla rápida no es necesario el trapo superior y el tiempo total es 10 minutos.
Con esta cantidad salen como 3 botes de salsa, pero si os encontráis con una cantidad grande de buen tomate, aprovechad y dejar vuestra despensa llenita de maravilloso tomate casero.
 
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