30 de abril de 2011

RISOTTO DE SETAS Y CALABACÍN

0 comentarios


Sin superar obviamente la pizza y la pasta, esta es una de las más famosas creaciones italianas. Se pueden poner las verduras que queramos, y básicamente cualquier ingrediente, elegid lo que queráis, pero lo que diferencia a un arroz con verduras cualquiera de un risotto, es la textura final. Después de mucho probar unas recetas y otras, descubrí el truco de cómo hacer que quede cremoso, que no es añadir mucho queso, si no una reacción química, así que voy a compartirlo con vosotros.

Ingredientes:

-        60 gr. de mantequilla
-        100 gr. de bacon
-        100 gr. de cebolla
-        300 gr. de calabacín
-        200 gr. de champiñones o setas
-        400 gr. de arroz
-        1 vasito de vino blanco
-        1 vasito de caldo de ave
-        pimienta negra
-        queso rallado

Troceamos las verduras y el bacon pequeñito. En una paellera o sartén con buen fondo, ponemos la mantequilla, el bacon y vamos cocinando las verduras por orden de cocción, en este caso, la cebolla, el calabacín y por último los champiñones.



Algunos estaréis pensando ya en sustituir la mantequilla por aceite de oliva, lo cual en mi opinión sería un error, porque aquí viene la clave.
Cuando tengamos todas las verduras doraditas (no hace falta que estén tiernas del todo porque con el agua acabarán de cocinarse luego), añadimos el vaso vino.

El vino por su acidez, junto con la mantequilla, provocan una reacción química que hace que esta se emulsione creando una cremita que es lo que nos dará el toque jugoso al final. Para esto si quisiéramos, podríamos sustituir el vino por otro ácido, como el limón por ejemplo, pero no la mantequilla porque otras grasas no reaccionan de la misma manera.

Lo dejamos unos minutos, a fuego fuerte, para que se evapore el alcohol y luego añadimos el arroz, al que damos un par de vueltas de sartén.



Entonces añadimos el vasito de caldo, la pimienta y agua, hasta que quede todo cubierto, y dejamos cocer unos 20 minutos aproximadamente, dependiendo del arroz que hayamos usado (aconsejo siempre leer las indicaciones del fabricante).



Cuando ya esté cocido, lo espolvoreamos con una buena capita de queso rallado por arriba, lo tapamos, y dejamos reposar 5 minutos.
Con el propio calor que emana al risotto el queso se fundirá y listo para servir. Mangiare bene!!!



Otro truqui: el queso rallado es un alimento que dura poco porque suele enmohecerse enseguida. Lo que yo hago es que siempre tengo varios paquetes de diferentes quesos rallados en el congelador, así nunca me falta y se descongela en cuanto lo pones sobre la comida caliente.


25 de abril de 2011

Tarta fondant HELLO KITTY

1 comentarios


Todo un clásico entre las niñas, y algunas no tan niñas que no pierden nunca la ilusión. Para eso dio conmigo esta gatita un paseíto hasta Sevilla, con todo mi miedo a que se accidentara por el camino, pero llegamos, un poco lesionadas eso si, pero llegamos. Habrá que buscar una patente de traslado de tartas donde se sufra menos, tarta y pastelera, ambas dos. (Y un forillo para fotos, porque las carpetas de la oficina de fondo... jejje)





Lleva bizcocho blanco, y relleno de nutella y toffee en diferentes alturas, pasta fondant para toda la decoración y de modelar para la muñeca. Y así de chiquitina que parece, pesaba casi 3 kg.


22 de abril de 2011

TORRIJAS TRADICIONALES CON SALSA DE CAFÉ

0 comentarios


Pues ya que estamos en medio de la Semana Santa, no hay dulce más típico en esta época que las torrijas, que en el sur comparten protagonismo con los roscos durante la Cuaresma.

Pero como en mi casa siempre hemos sido de torrijas, pues ahí va la receta que hacía cada año con mi madre. Teniendo en cuenta que las torrijas cuentan ya con al menos seis siglos de historia, y que han sido un plato inicialmente humilde, variantes hay muchísimas, pero esta la he tomado desde cría porque no lleva vino, ni miel, que nunca me gustó mucho.

Ingredientes:
-        Pan duro
-        Leche
-        Huevos
-        Azúcar
-        Canela
-        Aceite de oliva para freír



Guardamos el pan unos días antes para hacer las torrijas. Cortamos las rebanas deL pan, que tenga ya un par de días, y lo dejamos secar un día mas.

Mezclamos en un recipiente azúcar con canela y reservamos.

Para empapar, podemos hervir la leche con azúcar previamente, si las queremos dulces también por dentro, pero a mi resultan un tanto empalagosas así que las mojo en leche fría directamente, sin endulzar. Así que las vamos dejando unos minutos en la leche, de un lado y de otro, hasta que estén bien empapadas y tiernas.
Si en lugar de pan de barra vamos a usar pan Bimbo, entonces no las sumergimos si no que las pintamos de leche con un pincel, para que no se rompan.



Mientras se humedecen, vamos poniendo una sartén con abundante aceite a calentar.

En un plato a parte, batimos 1 o 2 huevos para rebozar las rebanadas de pan. Antes de hacerlo, escurriremos un poco de leche para que no salten en la sartén.

Una a una, las vamos pasando por huevo y directamente las vamos echando a la sartén para freír. Se fríen por cada lado, con fuego medio, hasta que estén doraditas.



Una vez fritas, las vamos poniendo en una fuente y las espolvoreamos con la mezcla de azúcar y canela. Cuando las tengamos todas echas, y aún calientes, las cubrimos con papel film para que suden, se derrita el azúcar y se convierta todo en un delicioso almíbar.




Hasta ahí tendríamos las torrijas sencillas, pero para darle un punto especial, podemos preparar una salsa de café que aunque a priori suene simple, os aseguró que os encantará.

Ingredientes:
-        250 ml de café
-        100 ml de leche
-        150 ml de leche condensada
-        50 gr. de azúcar

Hacemos el café y lo ponemos en un cazo, con el azúcar, a fuego fuerte para que reduzca, unos 5 minutos aproximadamente. Cuando veamos que haya bajado de nivel y esté un poco espeso, le añadimos la leche, la leche condensada y dejamos el fuego para que reduzca, otros 5 minutos más. Retiramos y dejamos enfriar un poco.


Podemos napar las torrijas con la salsa o ponerlo en una salsera a parte para mojar, ¡cuidadín con los golosos y adictos al café!



17 de abril de 2011

SALMOREJO, sopa fría de tomate

0 comentarios



Ya van llegando los calores, y se acabaron los pucheros y cremitas para dar paso a los platos más veraniegos. El salmorejo, además de fresco, riquísimo y lleno de vitaminas, nos ayuda a mantener la línea si no lo cargamos mucho de pan así que ¿qué más se le puede pedir? Para mi es uno de mis platos de verano favoritos, así que vamos a ver su receta.

Ingredientes:

-        1 Kg. de tomate maduro, de calidad
-        2 dientes de ajo pequeños
-        1 pequeño trozo de cebolla (no es lo clásico, pero a mi me gusta)
-        150 gr. de pan, 50 gr. durante la operación bikini ;)
-        1 cucharadita de vinagre
-        1 cucharada de sal
-        150 gr. de aceite aprox.



Hay quién pone los tomates con piel, pero personalmente a mi me resulta muy desagradable encontrar luego trocitos en la crema, así que prefiero pelarlos todos. Para hacerlo más fácilmente, ponemos una olla con agua a hervir y los vamos escaldando de 2 en 2, que es meterlos en el agua hirviendo un par de minutos o hasta que veamos que se abre la piel (como se ve en la foto). Luego les cortamos la temperatura bajo el chorro de agua fría del grifo y así ya se termina de rasgar la piel completamente, y se pelan sin necesidad de cuchillo siquiera.

Pelamos los ajos y les quitamos el centro, la parte más verdosa, para que no resulten indigestos ya que va todo crudo.

Empezamos, como en el gazpacho, picando los ingredientes duros, en este caso los ajos, la cebolla, y luego el pan. Y vamos añadiendo los tomates, uno a uno en la batidora o thermomix para que se vaya mezclando todo bien. Cuando tengamos todo mezclado, añadimos el vinagre y la sal.

Ahora viene el ultimo paso que es la diferencia entre un salmorejo bien ligado y uno de esos que se ven en algunos bares, rosa fluorescente.
Ponemos la máquina a batir a una velocidad media, y en hilo, vamos echando poco a poco el aceite, para que se vaya ligando, como si fuese una mayonesa. El aceite va emulsionando la mezcla, lo que le otorga una textura mucho más cremosa y brillante, suave, fino y delicioso.



Para emplatar lo servimos con huevo duro picado, unos taquitos de jamón serrano y un chorretín de aceite de oliva. ¡De lujo!



10 de abril de 2011

RANCHO ARAGONÉS DE MIS ABUELOS

5 comentarios

Este es uno de los platos invernales por excelencia en Aragón, de donde son mis abuelos, pero en mi casa es el plato festivo de las reuniones familiares de siempre, el que hacemos cuando nos juntamos todos a comer, sea la temporada que sea :p

En su origen, era un guiso de los que trabajaban la tierra, de agricultores y pastores, donde se utilizaban los elementos que tenían más a mano para elaborar en un gran perol una comida que diera para todos. Por eso hay cientos de variantes, en función de los productos de cada zona, carnes, verduras, y de la temporada en que se hiciese. Y cuchara en mano y sin platos, todos comían directamente de la olla.

Yo voy a poner aquí la versión que hacen mis abuelos, aunque sin caracoles como los suelen hacer ellos, porque ahora por temporada no los hay aún. También varía en la carne principal, que en el norte se usa el cordero pero por aquí como venden cordero muy malo en general, lo hacemos con otras carnes y sale igualmente sabroso.

Necesitaremos un perol grande, como una paellera con mucho fondo y si podemos hacerlos sin vitro, al fuego, pues genial. El mejor que recuerdo que hizo mi abuelo fue uno que hicimos el otoño pasado sobre un fuego de leña en el campo.

Ingredientes para 10 personas:

-        5 cucharadas de aceite
-        3 dientes de ajo
-        1 cebolla pequeña o ½ si es muy grande
-        150 gr. de pimiento verde
-        1,5 Kg. de patatas
-        1 Kg. de acelgas
-        1 hoja de laurel
-        1 guindilla
-        250 gr. de solomillo de cerdo
-        500 gr. de conejo (1/2 conejo)
-        500 gr. de costilla adobada
-        120 gr. de chorizo ibérico o de jabugo de calidad
-        250 gr. de codornices (2 codornices en 4 trozos cada una)
-        1 taza de arroz
-        Caracoles (opcional según gustos y según temporada)

1)     Pelamos los ajos y los cortamos en laminas. Los ponemos al fuego y una vez dorados los retiramos y reservamos.
2)     En el mismo aceite ponemos toda la carne, excepto el chorizo, con el fuego al máximo hasta que se dore bien por fuera, aunque no esté cocinada por dentro. La idea es darle color a la carne, que quede sellada y suelte toda la grasa.

3)     Vamos limpiando y troceando el pimiento y la cebolla. Cuando la carne esté dorada la retiramos a parte.
4)     Ahora, y siempre en el mismo perol, vamos a hacer el sofrito con las verduras troceadas y el fuego suave. Sazonamos. Cuando ya estén pochados, añadimos el chorizo y subimos el fuego. Ahora podemos ya añadir los ajos que habíamos apartado junto con el laurel, la guindilla.

5)     Pelamos y partimos las patatas, cascándolas con el cuchillo para que suelten el almidón en el guiso. Las añadimos y rehogamos con las verduras y el chorizo.

6)     Volvemos a poner la carne que habíamos retirado y damos un par de vueltas. Bajamos el fuego para que no se queme todo durante el siguiente paso.

7)     Ahora es el peliagudo momento de añadir las acelgas limpias y picadas en trocitos. Como son muchas, se saldrán de la olla pero con cuidado le vamos dando vueltas e iran bajando poco a poco hasta que se integren en la olla.

8)    Finalmente añadimos el arroz y agua hasta que cubra todos los ingredientes. Rectificamos de sal.
9)     Dejamos a fuego medio durante 40 minutos aproximadamente, hasta que la patata esté cocida.  Durante la cocción podemos ir comprando también el punto de sal, evitando eso si, darle vueltas bruscas para que no se destrocen las patatas.

10)  Cuando esté listo, lo dejamos reposar unos 5 minutos, y ¡a la mesa!

Espero que os animéis a hacerlo en una comida familiar, os garantizo que gustará a todos. A ver, como plato es súper calórico como podéis ver, por eso se toma como plato único y mejor al mediodía para, después de una súper siesta, poder darse un paseito a la tarde y quemar un poquito las calorías ingeridas.




3 de abril de 2011

COMO SEMBRAR PATATAS EN CASA

1 comentarios



El año pasado sembré patatas en una maceta grande en la ventana de casa, y salieron muy bien, no muy grandes, pero unas patatas riquísimas, así que este año me he decidido a repetir y os cuento como para que os animéis a hacerlo también.

Para poder sembrar patatas tenemos que utilizar patatas que tengamos en casa y a las que les hayan salido algunas yemas verdes hacia fuera. No todas las patatas que se siembran están listas para generar otras patatas pero si son compradas a algún agricultor de la zona, de las más “caseras” seguro que os dará fruto.

La fecha para hacerlo dependerá de la zona en la que estemos, ahora es la temporada ideal para la siembra en Andalucía, al principio de la primavera en las zonas calurosas, en las zonas de mas frío se deben sembrar al final de primavera.

Preparamos la tierra en un tiesto donde nos aseguremos que haya un buen drenaje del agua. La acumulación de agua en la tierra pudriría en seguida las patatas que están naciendo por lo que este punto es muy importante. Yo utilizo unos tiestos que traen ya una rejilla inferior incorporada que facilita la salida del exceso de agua.



La tierra tiene que quedar esponjosa, no muy prensada, para facilitar la expansión de las patatas que irán naciendo luego. Yo la he mezclado con un abono orgánico, especial para huertos ecológicos.

Cogemos las patatas y las cortamos en trozos, cada trozo que tenga 2 o 3 yemas, con cuidado de no dañarlas al manipularlas.


Colocamos estos trozos sobre la tierra con las puntas apuntando hacia arriba. Hay que dejar un espacio mínimo de 10 cm entre cada trozo.



Ponemos unos 3 dedos de tierra sobre los trozos, hasta que queden bien cubiertos y esperamos unos días a que broten para poderlos regar.

Lo bueno es que las patatas salen enseguida, en una semana desde que las planté ya tienen este aspecto:




Según vayan creciendo, tenemos que ir añadiendo tierra cada vez, hasta que lleguemos al limite de la maceta. Así tendrán mas espacio para crecer.

Si durante el crecimiento tienen algún insecto hay que tratarlas con un insecticida especial.

Si queremos patatas nuevas, a los 3 meses pueden recolectare pero si las queremos más maduras, las dejamos crecer hasta que la mata un día se pone marrón y se cae. Entonces podremos recolectarlas.

Como he dicho antes una de las cosas importantes durante toda la maduración es evitar que se encharquen durante el riego, más vale regarlas más veces pero en menores cantidades. Según vaya creciendo pondré algunas fotos para que veáis el aspecto que tienen las matas.
 
Copyright © BeB sweet
Blogger Theme by BloggerThemes | Theme designed by Jakothan Sponsored by Internet Entrepreneur