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2 de septiembre de 2012

MUFFINS DE MORA Y CHOCOLATE

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Tiempo de Moras

 
El final del verano, entre agosto y septiembre, nos regala cada año la posibilidad de recoger en el campo moras e higos si somos habilidosos. De los últimos no soy muy fan, he de confersarlo, pero las moras, como todos los frutos rojos me vuelven loca y si  son de temporada como estamos en estos días, mejor que mejor.

Para echar una tardecita de lo más campestre, salir a buscar moras con vuestros niños, amigos o parejas siguiendo algunos consejos. Coged siempre las moras que estén de un color intenso oscuro, las rojas o rosadas aún no están maduras, están muy acídas, y no madurarán una vez arrancadas. Usad una bolsa de papel o plastico, las cestas las dañan por dentro con las aristas y las de tela, bueno, si la vais a tirar luego usadla, porque acabará toda teñida de lila. Por supuesto no coged frutos que os encontreis en el suelo ni que estén mordisqueados por animalillos, consejo de la Yaya.

 Y si agradable es echar la tarde en el campo, para los cocinillas llega otro momento delicioso, plantarnos en la cocina con lo recolectado a ver como las cocinamos. Para lavar las moras hay que hacerlo con cuidado, sin presión fuerte de agua. Una vez en la nevera duran como una semana para comerlas frescas pero, podemos congelarlas o hacer mermeladas si habeis cogido ingentes cantidades :) . En nuestra sección mermeladas y conservas podeis encontrar los pasos a seguir para hacer mermeladas.

Hoy lo que vamos a hacer con ellas son unos maravillosos muffins con chocolate y moras, para chuperretearse los dedos. Os pongo los ingredientes para 18 unidades:



  •  115 gr. de your griego
  • 100 gr de queso blanco philadelphia
  •  2 cucharadas de vainilla
  • 30 gr de azúcar glass
  • 1 huevo
  • 100 gr de azúcar
  • 100 gr. de mantequilla a temperatura ambiente
  • 100 ml de aceite de oliva
  • 250 gr de harina
  • 3 cucharaditas de levadura en polvo
  • 2 cucharadas de cacao en polvo
  • 150 gr de moras

Ponemos el horno a precalentar a 180º. Mezclamos en un recipiente hondo usando la batidora de varillas el yogur con el queso blanco y la vainilla. De esa mezcla sacamos 80-90 gramos para decorar, que dejamos en un bol a parte, le añadimos los 30 gr de azúcar glass, mezclamos bien y lo metemos en la nevera.

Volvemos al recpiente hondo. A la crema blanca que habíamos dejado, que debe ser unos 130 gr, añadimos el huevo y el azúcar grano, batimos hasta que quede bien mezclado. Entonces le añadimos el aceite y la mantequilla. Si no la tenemos a temperatura ambiente fundirla suavemente en el microhondas para que no lleve trozos gordos, de lo contrario os costará mucho desmenuzarlos con las varillas. Batimos bien todo hasta que nos quede una crema suave y lisa.

En un plato hondo mezclamos los ingredientes secos, la harina, la levadura y el cacao. Con una espatula y como siempre insisto con movimientos envolventes lo vamos añadiendo a la mezcla, hasta que quede todo ligado.

Ahora llegan las protagonistas, las moras. Apartamos 18 moras para coronar los muffins, cogiendo las más grandes y vistosas. Las demás las desmenuzamos ligeramente con las manos, sobre la masa y mezclamos un poquito nada más, para que encontremos trozos.



Vertemos la mezcla en sus moldecitos y horneamos, 12 minutos cada hornada.





Cuando estén tibias ya podemos adornarlas con una cucharadita de la crema blanca de la nevera, y una mora cada una.





¡Y a disfrutar de vuestra merienda campestre!


6 de septiembre de 2011

MERMELADA DE PIMIENTOS ROJOS

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Otra de las cositas que estuve haciendo en el campo estos días, es una mermelada de pimientos rojos para aprovechar que teníamos una caja entera de estos, que son demasiados para cocinar.

Teníamos casi un kilo de pimientos así que, después de hacerlo todo y ver lo que salió, calculo que150 gr. nos dará para un bote de mermelada normal.

Así que pensad cuantos queréis hacer, lo que está claro es que necesitamos:

-        Pimientos rojos
-        Azúcar
-        1 limón

Limpiamos los pimientos que vayamos a usar y les quitamos el rabito verde y las pepitas. Estas podríamos usarlas como espesante de la mermelada y retirarlas luego, pero es más sencillo espesar con el limón.

Pesamos entonces los pimientos ya limpios y nos hacemos con el mismo peso en azúcar. Como ya he comentado en otras recetas, al no ser dulce este ingrediente, usaremos el mismo peso de azúcar que el de verdura, cuando usamos frutas dulces, la proporción es 1 fruta por ¾ azúcar.

También he comentado en otras ocasiones que siempre que hagamos alguna mermelada, tenemos que añadirle pectina, que es el elemento químico que hace que ligue, por así decirlo. La pectina se puede comprar pero en la naturaleza la encontramos en las pepitas de la fruta, y sobre todo en los limones, así utilizaremos medio limón por cada 300 gr. de fruta o verdura, aproximadamente.

Pelamos el limón y troceamos este y los pimientos muy pequeñitos, a mano o con un robot. Las pepitas del limón deben machacarse e incluirse a esta mezcla.

Hay que tener en cuenta que la piel del pimiento es bastante dura, así que más vale trocearlo ahora lo más pequeño posible para que se cocine mejor

Ponemos la mezcla en un recipiente ancho, para que se reparta bien el calor, llevamos a ebullición y luego bajamos el fuego al mínimo. La cocción debe ser especialmente lenta para esta mermelada, así que podemos dejarlo unas 2 o 3 horas, muy flojito.

De vez en cuando removemos el contenido pero usando siempre un accesorio de madera, o se nos cristalizaría el azúcar.

Tenemos que esperar hasta que los ingredientes se deshagan por la cocción, no os recomiendo pasar la mermelada por la batidora una vez hecha porque el azúcar se carameliza y queda totalmente elástica e imposible de untar. ¡¡¡¡Así que paciencia amigos!!!! Y dejarlo al fuego hasta que veáis esa deliciosa textura, os aseguro que acaba apareciendo.

Una manera de saber si la mermelada tiene la textura que deseamos, es meter una cucharita con una pequeña muestra en el frigo. En unos minutos veremos como quedaría todo una vez enfriado y podemos valorar si la queremos así o dejamos unos minutos más.

¡Y mirad que maravilla de color nos queda!



La metemos en botes de cristal, aún caliente, donde nos durará semanas dentro del frigorífico. Pero si queréis ponerla en conserva, consultad en este blog las recetas “mermelada de cebolla y setas” o “compota de manzana” donde vienen explicados todos los consejos para la esterilización y conserva.

25 de agosto de 2011

GRANIZADO DE GAZPACHO ANDALUZ

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El rey del verano nos visita esta vez con una formato diferente, más refrescante aún si cabe, el hielo.

Podemos sorprender a nuestra visitas con este granizado de manera rápida, o elaborada, veamos. Si no andamos con tiempo para hacer el gazpacho, podemos comprarlo en tetrabrick, de alguna marca de confianza y meterlo en congelador. Esta opción nos permite tener siempre un par de bricks por ejemplo y contamos así con una solución rápida y resultona para un momento inesperado. No tenemos más que cortar los envases con un cuchillo, picar el gazpacho y servirlo.

Pero como aquí nos gusta ensuciar los cacharros, vamos a hacer un gazpachito.



Ingredientes:

-        ½ pepino pequeño
-        ½ cebolla pequeña
-        1 pimiento verde pequeño
-        1 diente de ajo
-        1 trozo de pan (100 gr. aprox.)
-        1 Kg. de tomate
-        aceite, vinagre y sal

Pelamos y cortamos el ajo por la mitad, para quitarle la parte central que es la más indigesta, y echamos el vaso de la batidora.

Limpiamos y añadimos los demás ingredientes duros, es decir, pepino, cebolla, pimiento y el pan. Batimos todo hasta que quede un puré homogéneo, sin trocitos (lo que no se pique ahora, difícilmente lo hará cuando añadamos el tomate).

Según la batidora que tengamos, tendremos que pelar los tomates o no. Para pelarlos fácilmente, lo mejor es escaldarlos en una olla con agua hirviendo. Los pasamos un minuto por agua hirviendo, y rápidamente sacamos y pasamos por el agua fría. La piel saldrá casi sola.

Así que los pelamos, les quitamos el rabo y las partes verdes más duras del corazón. En casa nos gusta sin trocitos, para eso lo mejor es añadir, un par de tomates al vaso, batir, añadir otros dos, batir y así hasta que acabemos con el kilo de tomate. Luego yo lo dejo unos minutos más dando vueltas a máxima potencia, para que quede fino.

El momento aliño. El vinagre tiene adeptos y enemigos absolutos así que os propongo el mío y cada cual que lo perfile como le parezca. Yo añado una cucharada grande de sal, y en un vaso pequeñito, la proporción de 1 de vinagre por 2 de aceite.

La sal la echamos directamente, pero el aceite vamos a ir vertiéndolo muy despacito, con la batidora en marcha, para que se vaya emulsionado. Se ve como cambia de color rosado a anaranjado, ahí está el punto perfecto de batido y emulsión.

Lo probamos y rectificamos el aliño si hiciese falta, antes de añadirle el agua. Podemos añadirle de 2 a 3 vasos de agua, y ya tenemos un gazpacho tradicional.

Para nuestra receta, lo vertemos en un recipiente de plástico rectangular bajo, para que se hiele de manera homogénea, y lo introducimos en el congelador.

Pasada una hora, lo sacamos y picamos un poco, para que se rompan los cristales del hielo, y volvemos a congelar, unas 3 horas más.

En el momento de servir, sacamos nuestro recipiente o el tetrabrick y rompemos el bloque. Si tenemos thermomix lo granizamos en la maquina, si no, lo golpeamos con un recipiente puntiagudo hasta que quede picado.

Servimos en unos vasitos pequeños y completamos con un chorrito de aceite y unas escamas de sal. Podemos decorar también con hierbas frescas como menta, albahaca o perejil.


ENSALADA DE CANÓNIGOS Y MELOCOTONES A LA PLANCHA

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Ay ¡hola de nuevo! No es que haya abandonado el blog, 10 días... ay, pero he tenido que entregar dos tartas seguidas (que colgaré en breve) y luego mi madre me ha secuestrado 6 días en su casa en el campo J así que no he tenido ni ordenador, ni internet ni nada.... Eso sí, me ha dado tiempo a cocinar muchísimo allí, y con todo recién cogido, pimientos, berenjenas, tomates, melocotones, los huevos frescos de nuestras gallinas ¡que alegría!

Así que vamos a aprovechar lo que queda de veranito, para poner un par de recetas frescas bien ricas, una ensalada y un granizado de gazpacho.



Ingredientes para la ensalada:

-        1 bolsa de canónigos, berros, espinacas o ensalada variada
-        80 gr. de jamón serrano o bacon
-        1 puñado de nueces, almendras, cacahuetes, en fin, el fruto seco que más os guste.
-        lo mismo con algún queso, fuerte, suave, a mi personalmente me gusta el brie en barra para esta receta, unos 100 gr.
-        1 melocotón
-        1 cucharada de margarina
-        Vinagre de frambuesa
-        Aceite y sal

Lavamos los canónigos, escurrimos bien y los ponemos en una ensaladera.

Si vamos a usar jamón serrano lo cortamos en taquitos y ponemos sobre los canónigos, si usamos bacon, lo cortamos bien finito y pasamos por la sartén hasta que nos queden crujientes trocitos de bacon pequeñitos. Dejamos entibiar antes de añadirlo a la ensalada.

Cortamos el queso en taquitos, pelamos las nueces y lo añadimos todo.



Y por ultimo, el punto de sabor diferente. Pelamos el melocotón y lo cortamos en lascas gorditas, como si fueran patatas para tortilla. En una sartén ponemos la cucharada de margarina y añadimos los melocotones. Doramos dando vueltas constantemente, para que no se peguen, hasta que estén tostaditos y jugosos.

Se los echaremos a la ensalada en el momento justo de servirla, aliñamos con sal, aceite, y algún vinagre bueno que tengamos, yo usé el de frambuesa que sabe delicioso. ¡Y listo!



3 de julio de 2011

Patatas caseras, ¡¡¡¡al fin!!!!!

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¡Ya están listas las patatas! Y antes de tiempo, seguramente por el calor tan fuerte que ha venido haciendo. En unos 3 meses después de sembrarlas, tenemos las patatas listas pero estas han estado dos semanitas antes ¿Cómo sabemos el momento? Pues porque las matas se ponen oscuras, secas, se doblan y caen sobre la tierra, ahí es cuando tenemos que recolectarlas. Si las tuviésemos en el suelo, podríamos seleccionar cuales coger y cuales no, pero claro, al sembrarlas en macetas no tenemos más remedio que sacarlas todas, porque hay que volcar la maceta y revolver en la tierra.


Por ese motivo yo esperé a que hubiera el numero máximo de matas secas, pero claro está, alguna verde quedaba, y de ahí las patatillas más pequeñas que han salido.
Este es el resultado:




20 de junio de 2011

COMPOTA DE MANZANA

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Buenoo, pues aquí estamos de vuelta. He estado muchos días despistada del blog, porque he tenido que entregar un proyecto para la universidad que ha ocupado tooooooooodo mi tiempo libre. Pero aquí estamos J con unas ganas enormes de meterme en la cocina y hacer cositas de cara en verano.

He empezado, por aprovechar unas manzanas que tenía en casa, que habían salido muy buenas para hacer compota. Los ingredientes:

-        1 kg de manzanas
-        1 limón
-        250 gr. de azúcar
-        500 ml de agua
-        canela



Pelamos las manzanas, les quitamos el corazón y las pepitas, las troceamos y rociamos con limón, para que no se oxiden.

Preparamos un almíbar con el agua y al azúcar. Lo ponemos todo junto en una olla, y cuando empiece a hervir le vamos echando el ojo, porque puede endurecerse rápidamente. El almíbar tiene que quedar en un punto de hebra fina, es decir, que ni siquiera adquiera color y espese tan solo un poquito.

Ponemos en una olla todas las manzanas junto al almíbar. Podemos añadirle ahora la canela y unas cortezas de limón si nos apetece.

Removemos todo bien, ponemos a calentar  y llevamos a ebullición, entonces bajamos el fuego y dejamos cocer unos 20 minutos, mientras que removemos de vez en cuando. Debemos remover el contenido mientras se cocina pero usando siempre un accesorio de madera, o se nos cristalizaría el azúcar.

Si pasados 20 minutos vemos que está demasiado liquida y la queremos más espesa dejamos cocinar unos minutos más. El tiempo ronda entre los 20-30 minutos, dependiendo de la madurez de los ingredientes y de lo espesa que la queramos.



La esterilización la explique en la mermelada de cebolla, pero la repito para no tener que buscar la receta :)

Mientras que la compota se hace, vamos a hervir en una olla a parte todos los botes y las tapas que queramos usar, para esterilizarlos. Podemos reciclar botes que tengamos en casa de cosas compradas, siempre y cuando nos aseguremos que cierran perfectamente y que no tengan manchas de oxido.

Cuando hiervan, unos 15 minutos los retiramos del fuego usando unas pinzas por ejemplo, así no los tocamos con las manos y nos garantizamos que no haya germenes. Les escurrimos el agua y ya están listos. Cambiamos el agua que hemos usado por una limpia y la ponemos de nuevo a hervir, para el paso final.

Una vez en su punto, vertemos el contenido aún caliente en los botes, sin miedo, porque como estos han hervido están calientes también y no hay riesgo de rotura. Los cerramos al momento. Podemos dejarla así ya y nos duraría unas semanas en la nevera, pero si hacemos bastante cantidad lo ideal es hacerle el vacío al baño María.

Metemos todos lo botes bien cerrados en la olla que teníamos con agua limpia hirviendo, poniendo un trapo en el fondo para que el vidrio no se caliente con el metal, y otro arriba, de manera que queden acolchados por ambos lados y completamente cubiertos por el agua.

Dejamos hervir un mínimo de 15 minutos y pasado este tiempo los sacamos con las pinzas, colocándolos sobre alguna superficie no muy fría, para evitar la ruptura por puente térmico.

Nunca los dejaremos enfriar dentro del agua porque los gérmenes se multiplican entre los 40º-70º, así que cuanto antes se enfríen, mejor.

Ya podemos etiquetarlos y guardarlos en la despensa para el año entero.



14 de mayo de 2011

MERMELADA CASERA DE CEBOLLA Y SETAS

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El verano pasado, estuve en un pueblo en Zaragoza donde probé un montón de mermeladas curiositas, mezclas de sabores especiales, como pera y nueces, manzana y piñones, fresa y menta y esta que pongo aquí hoy, entre muchas otras.

He probado a hacerla varias veces y ya descubrí como hacer que no quede fuerte, y es usando cebollitas pequeñas, tipo chalotas, que son mas dulces de sabor.

Aunque en otras mermeladas se usa la proporción 100 fruta = 75 azúcar, esta receta lleva el mismo peso de azúcar que el del ingrediente principal, es decir:

-        250 gr. de chalotas
-        50 gr. de setas
-        300 gr. de azúcar
-        el zumo de medio limón pequeño



Para hacer una mermelada, usar siempre frutas o verduras en excelente estado, cortándolas en pequeños trozos, y retirándole las pepitas. Rociamos las cebollas con el zumo de limón y mezclamos con el azúcar. Las setas las dejaremos para el final.

Siempre que hagamos alguna mermelada, tenemos que añadirle pectina, que es el elemento químico que hace que ligue, por así decirlo. La pectina se puede comprar pero en la naturaleza la encontramos en las pepitas de la fruta, y sobre todo en los limones, así que como la cebolla no tiene pepitas, usaremos las del limón que hemos cortado, machacándolas un poco antes de añadirlas a la cocción.

Podemos hacerla en la thermomix o en una olla, pero casi prefiero en la olla ya que las mermeladas deben su textura a que la fruta se va deshaciendo debido la cocción lenta, y hasta que no se deshaga de manera natural, no está en su punto todavía. Al usar la thermomix, que tritura todo, perdemos esa capacidad de comprobarle el punto.

La cocción, como ya he dicho, debe ser lenta, usando un recipiente ancho para que se reparta bien el calor. Ponemos la mezcla en la olla, llevamos a ebullición y luego bajamos el fuego. Debemos remover el contenido mientras se cocina pero usando siempre un accesorio de madera, o se nos cristalizaría el azúcar.

El tiempo ronda entre los 20-30 minutos, dependiendo de la madurez de los ingredientes y de lo espesa que la queramos.

Mientras que la mermelada se cocina, vamos a hervir en una olla a parte todos los botes y las tapas que queramos usar, para esterilizarlos. Podemos reciclar botes que tengamos en casa de cosas compradas, siempre y cuando nos aseguremos que cierran perfectamente y que no tengan manchas de oxido. Cuando hiervan, unos 15 minutos los retiramos del fuego usando unas pinzas por ejemplo, así no los tocamos con las manos y nos garantizamos que no haya germen alguno pululando por ahí. Les escurrimos el agua y ya están listos para la mermelada. Cambiamos el agua que hemos usado por una limpia y la ponemos de nuevo a hervir, para el paso final.



A los 20 minutos de tener la mermelada al fuego, añadiremos las setas en pequeños trocitos, así se nos cocinarán pero no se triturarán y podremos notar su textura en el resultado final. Lo dejamos cocinar unos 10 minutos más.

Una manera de saber si la mermelada tiene la textura que deseamos, es meter una cucharita con una pequeña muestra en el frigo. En unos minutos veremos como quedaría todo una vez enfriado y podemos valorar si la queremos así o dejamos unos minutos más.

Una vez en su punto, vertemos el contenido aún caliente en los botes, sin miedo, porque como estos han hervido están calientes también y no hay riesgo de rotura. Los cerramos al momento. Podemos dejarla así ya y nos duraría unas semanas en la nevera, pero si hacemos bastante cantidad lo ideal es hacerle el vacío al baño María.

Metemos todos lo botes bien cerrados en la olla que teníamos con agua limpia hirviendo, poniendo un trapo en el fondo para que el vidrio no se caliente con el metal, y otro arriba, de manera que queden acolchados por ambos lados y completamente cubiertos por el agua.
Dejamos hervir un mínimo de 15 minutos y pasado este tiempo los sacamos con las pinzas, colocándolos sobre alguna superficie no muy fría, para evitar la ruptura por puente térmico.

Nunca los dejaremos enfriar dentro del agua porque los gérmenes hacen su fiesta entre los 40º-70º, así que cuanto antes se enfríen, mejor.

Ya podemos etiquetarlos y guardarlos en la despensa para el año entero.

Esta mermelada es ideal para tomar con paté (altamente recomendable), o por ejemplo, para añadir a un sofrito de ajitos y cebolla, dándole un toque muy especial a cualquier plato de carne o verduras.



1 de mayo de 2011

PATATAS SEMBRADAS, UN MES DESPUÉS

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Buenoooo, pues mirad ¡como están mis muchachas! Para que veáis que no hace falta tener un campo, ni siquiera una terraza, mirad que hermosura de plantas, y hay patatas debajo, os lo prometo, ya veremos la foto final cuando salga. ¿Quién no tiene una ventana para plantar las suyas? Animaos, que aún estáis a tiempo porque si os fijáis, las patatas que se compran por estas fechas, como se guarden un poco en oscuro, le salen enseguida las yemas, ¡pues esas con las buenas!

Así estaban a los 15 días de la siembra:



Y así están ahora, justo un mes después:


3 de abril de 2011

COMO SEMBRAR PATATAS EN CASA

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El año pasado sembré patatas en una maceta grande en la ventana de casa, y salieron muy bien, no muy grandes, pero unas patatas riquísimas, así que este año me he decidido a repetir y os cuento como para que os animéis a hacerlo también.

Para poder sembrar patatas tenemos que utilizar patatas que tengamos en casa y a las que les hayan salido algunas yemas verdes hacia fuera. No todas las patatas que se siembran están listas para generar otras patatas pero si son compradas a algún agricultor de la zona, de las más “caseras” seguro que os dará fruto.

La fecha para hacerlo dependerá de la zona en la que estemos, ahora es la temporada ideal para la siembra en Andalucía, al principio de la primavera en las zonas calurosas, en las zonas de mas frío se deben sembrar al final de primavera.

Preparamos la tierra en un tiesto donde nos aseguremos que haya un buen drenaje del agua. La acumulación de agua en la tierra pudriría en seguida las patatas que están naciendo por lo que este punto es muy importante. Yo utilizo unos tiestos que traen ya una rejilla inferior incorporada que facilita la salida del exceso de agua.



La tierra tiene que quedar esponjosa, no muy prensada, para facilitar la expansión de las patatas que irán naciendo luego. Yo la he mezclado con un abono orgánico, especial para huertos ecológicos.

Cogemos las patatas y las cortamos en trozos, cada trozo que tenga 2 o 3 yemas, con cuidado de no dañarlas al manipularlas.


Colocamos estos trozos sobre la tierra con las puntas apuntando hacia arriba. Hay que dejar un espacio mínimo de 10 cm entre cada trozo.



Ponemos unos 3 dedos de tierra sobre los trozos, hasta que queden bien cubiertos y esperamos unos días a que broten para poderlos regar.

Lo bueno es que las patatas salen enseguida, en una semana desde que las planté ya tienen este aspecto:




Según vayan creciendo, tenemos que ir añadiendo tierra cada vez, hasta que lleguemos al limite de la maceta. Así tendrán mas espacio para crecer.

Si durante el crecimiento tienen algún insecto hay que tratarlas con un insecticida especial.

Si queremos patatas nuevas, a los 3 meses pueden recolectare pero si las queremos más maduras, las dejamos crecer hasta que la mata un día se pone marrón y se cae. Entonces podremos recolectarlas.

Como he dicho antes una de las cosas importantes durante toda la maduración es evitar que se encharquen durante el riego, más vale regarlas más veces pero en menores cantidades. Según vaya creciendo pondré algunas fotos para que veáis el aspecto que tienen las matas.

24 de enero de 2011

TOMATE FRITO EN CONSERVA CASERA

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Este año los reyes, que son súper inteligentes, me han traído dos libros relacionado con la cocina muy especiales. Este en concreto ha sido por seguir la línea del que me trajeron el año pasado, “El huerto en macetas” de Bob Purnel, con el que empecé mi aventura de plantar verduras en los alfeizares de las ventanas, y de donde conseguí sacar patatas, ajos, tomate cherry y lechugas, con mucha dedicación eso sí.



Bueno, pues como segunda parte me ha venido este regalo “Del Huerto a la despensa” de Maria Bueno. Y esta es la mezcla de una receta de tomate frito, con sus consejos para la conservación y esterilización.

Para hacer el tomate necesitaremos:

3 o 4 cucharadas de aceite
2 dientes de ajo
100 gr. de cebolla
1 pimiento verde de freír
100 gr. de zanahoria
1 Kg. tomate bien maduro pelado
azúcar
sal
orégano o albahaca (opcional)

Calentamos primero el aceite donde sofreímos los ajos con la cebolla, la zanahoria y el pimiento. Cuando estén tiernos añadimos el tomate y trituramos hasta como queramos dejarlo de picado. Saber simplemente que podemos triturarlo todo al final, pero entonces el aceite emulsionará y se volverá naranja. Añadimos la sal y dejamos cocinar unos 20 minutos.

Mientras tanto en otra olla ponemos a hervir 15 minutos los botes y las tapas que vamos a utilizar. Esta medida es para eliminar cualquier bacteria que pudiera haber en los botes, aunque los guardásemos limpios. El fregaplatos es también un buen esterilizante porque alcanza unas temperaturas que eliminan infinidad de bacterias, si están recién sacados del fregaplatos no es necesario hervirlos antes.

Comprobamos el tomate, si queda demasiado liquido, lo dejamos más tiempo para que hierva y se evapore, hasta la textura deseada. La zanahoria se usa para evitar la acidez, así que si sigue estando algo ácido, le añadiremos un poco de azúcar para eliminarla. Es el momento también de añadir orégano o albahaca si nos apetece.



Llenamos los botes aún calientes con nuestra salsa también en caliente, sin llenar hasta arriba  dejando como un dedo hasta la tapa para que no estalle y los cerramos. Ponemos un olla con agua a hervir donde colocamos un trapo en el fondo, los botes con la tapa hacia arriba y totalmente cubiertos de agua, y otro paño sobre los botes, empapado, dentro del agua, que hará de tapa y evitará roturas. Hay que observar que las tapas estén en buen estado y que no entre nada de agua en los botes. Para la esterilización del tomate tienen que hervir 20 minutos una vez alcanzado pasado el punto de ebullición. Si lo hacemos en la olla rápida no es necesario el trapo superior y el tiempo total es 10 minutos.
Con esta cantidad salen como 3 botes de salsa, pero si os encontráis con una cantidad grande de buen tomate, aprovechad y dejar vuestra despensa llenita de maravilloso tomate casero.
 
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